Es el año 1991. Mees Hazeleger, hijo de un criador de pollitos, ha visto durante años cuánta atención y cuidado se dedican a crear las condiciones óptimas para los huevos para incubar y los pollitos de un día.
Una pasión por la avicultura desde hace generaciones
Cada día, millones de huevos para incubar y pollitos de un día realizan un viaje vulnerable. A veces corto, a veces por todo el mundo. Cómo podemos ofrecerles las mejores condiciones posibles durante el transporte? Esa pregunta nos impulsa en Chickliner desde 1991.
